“El guerrero del camino” es una antigua frase utilizada por décadas para describir al viajero frecuente de negocios. Se remite a una época en la que los viajes de negocios eran una experiencia ardua y a menudo solitaria.

La noción de guerrero reflejaba una batalla aparentemente perpetua con el estrés y la mundanidad de la vida en el camino. Sin embargo, en los últimos años, su relevancia ha disminuido. Usarlo ahora resulta poco útil para intentar entender el matiz de los viajes de negocios modernos

El viajero de negocios moderno vive en una época de tecnología poderosa, rentable y accesible. Es la era de la hiperconectividad multicanal, la personalización y el consumo. Están simultáneamente conectados a canales de redes sociales personales y a plataformas de trabajo.

Los proveedores de viajes y minoristas invierten mucho en dar a los viajeros lo que quieren, cuando lo quieren y donde lo quieren. Todo esto equivale a una experiencia de viaje mucho más cómoda, agradable y productiva. Con cada trimestre que pasa, los viajeros de negocios están más capacitados y más informados.

El viajero de negocios moderno también vive en un mundo atormentado con un nivel de incertidumbre geopolítica sin precedentes. Aunque es estadísticamente poco probable que se encuentre atrapado en un incidente terrorista, la amenaza percibida es real y presente (un hecho que no puede ser ignorado por la comunidad global de gestión de viajes).

Los viajeros de negocios ya no pueden ser tratados como un grupo homogéneo, no son mercancía. Incluso el principio que indica que las personas son el activo más importante de una empresa sirve para humanizar al empleado contemporáneo.

Con todo esto en mente, parece crucial que la cadena de suministro de viajes reconozca a los viajeros de negocios como individuos, cada persona tiene un perfil único y debe de ser contactado en un nivel personal y emocional.

Una política y un programa de viaje manejados contemporáneamente solamente serán eficaces si las emociones, los deseos y los hábitos del viajero son entendidos y apreciados.